Gohaninengland


De la noche a la mañana (parte 1)
13 marzo 2009, 01:57
Filed under: Personal

Una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida ha sido marcharme al extranjero. Afortunadamente lo pude hacer en un momento en el que lo necesitaba de verdad, necesitaba un poco de aire fresco. Y vaya que si lo tuve. Explicaré un poco como me sentía en aquel tiempo (modo cuentacuentos: On):

Sucedió todo muy deprisa. Hablamos de finales de mayo de 2006. Estaba inmerso en mi rutina diaria, me daba igual si era martes por la tarde o sábado de madrugada. Todos los días eran iguales. Anodinos, grises y nada enriquecedores, como un eterno día de la marmota. Nada me iba mal y nada me iba bien, y exactamente eso era lo más desesperante, que nada me iba, por lo tanto nada pasaba.

No me podía quejar, tenía un trabajo, una casa, una familia que me quería (y me quiere), unos buenos amigos, un estúpido coche nuevo, no me iba mal con las chicas, aparentemente todo marchaba sobre ruedas. Pero algo en mi interior me decía que aquello no podía seguir así, aquello no era vida, al menos no para mí. Cuando tienes la sensación de que puedes mantenerte en una situación o en una época de tu vida por el resto de tus días, dejándote llevar por pura inercia, es que es hora de cambiar y romper con todo.

Si pensamos en la vida como una serie de etapas que vas superando, a mi solamente me quedaba emanciparme, tener hijos si se daba el caso y esperar la jubilación mientras me partía la espalda trabajando. Se me hacía poco con tan solo 22 años.

Vivir rodeado de conformistas te acaba convirtiendo en un conformista, es un hecho. Si la mayoría de tus amigos han dejado de luchar por un futuro mejor, si conseguir un trabajo de menos de 50 horas semanales, una novia y un coche era llegar todo lo lejos que se esperaba de ti. Yo lo había conseguido. Sí, yo era un conformista, pero no me gustaba.

Un día al llegar a casa al mediodía, mi madre me planteó la idea. Marcharme una temporada a Inglaterra, a trabajar en cualquier cosa, a desconectar durante un tiempo. ¿Marcharme a Inglaterra? ¿Quien? ¿Yo?

No voy a negar que no lo había pensado alguna vez. Recoger las cosas y largarte. Pero lo veía como algo muy improbable, difícil, utópico. Lo típico que siempre has querido hacer y te autoengañas pensando que algún día lo harás, cuando muy adentro tuyo sabes que no va a pasar nunca. Aquello no parecía encajar conmigo, pero desde entonces aprendí que las cosas encajan si tu quieres que encajen. Basta de autoengaños, eran demasiados.

Cuando en tu entorno te meten en la cabeza que sólo la gente con estudios puede pasar una temporada viviendo en el extranjero, te lo acabas creyendo. Y yo no tenía estudios. Le prometí a mi madre que lo pensaría, y a los pocos días la idea no paraba de dar vueltas en mi cabeza, tan reiterativa como seductora.

Por fin podría escapar de aquella cárcel sin rejas. Imaginaba hipotéticos escenarios en los que me veía triunfando en el extranjero, lejos de casa, la tierra prometida, demostrando de una vez por todas que yo tenía razón y los demás estaban equivocados. Cual profeta iluminado.

Es sorprendente cuantas tonterías te dan por pensar en el trabajo cuando tu trabajo no consiste en pensar. Entre ensoñaciones y pajas mentales decidí que tenía que dar el paso. Tenía que dar un puñetazo sobre la mesa de mi destino y salir de aquel maldito pueblo, aunque sólo fuera por un tiempo.

Pasados cinco días de aquella conversación con mi madre todo estaba decidido. Era ahora o nunca, e iba a ser ahora. Un par de entrevistas después y alguna gestión de por medio fueron suficientes para conseguir un trabajo allí. A partir de ahora iba a ser cocinero, yo, una persona que sólo sabía hacerse tortillas de jamón para cenar. Curiosamente el criterio de selección para trabajar en aquel pequeño restaurante exigía de todo excepto habilidades en la cocina. Más tarde descubriría porqué.

Dejar el trabajo no fue difícil. Mis jefes (uno de los cuales era mi padre) estaban de acuerdo en que aprender inglés me beneficiaría a mi, y beneficiaría después a la empresa, en caso de que volviese. Últimamente se estaban creando demasiadas tensiones allí, y me empezaban a afectar. Con algún compañeros faltó muy poco para acabar a hostia limpia. Una soleada mañana firmé los papeles y me convertí en un hombre libre.

Continuará…

Anuncios

5 comentarios so far
Deja un comentario

Vaya, ahora me has dejado con la intriga. Supongo que contarás por qué en ese restaurante te exigían de todo excepto habilidades en la cocina.

Comentario por Nesta

Espero segunda parte… yaaa!!! xDD

Yo siempre he pensado en hacer eso, más ahora que estoy sin trabajo… pero me da demasiado miedo. De momento, estoy buscando fuera de mi ciudad, pero en España.

Un besooo y muchas gracias por pasar por mi blog. Nos leemos!!!

Comentario por acoolgirl

Me encanta este post, además me identifico con mucho de lo que explicas. Nada como viajar para entender mejor el sitio donde naciste.

Comentario por Marc Vidal

@Nesta, me temo que esa parte esta reservada para otro post jeje, espero que no tarde mucho en escribirlo!

@acoolgirl, pues sólo hay que atreverse, parece siempre muy difícil cuando lo ves desde casa, pero una vez estás allí es pan comido, de verdad.

@Marc, me alegro de que te guste 🙂

Comentario por Gohan

Sin ninguna duda es de las decisiones -inversiones- mejores que se pueden hacer en la actualidad. Los que hemos estado fuera lo sabemos bien.

Un saludo

Comentario por javiercepedano




Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: