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Imagino que a todos, quien más quien menos, nos ha impactado la noticia. Un poco de música antes de que empiecen las ostias por la herencia.
Tenía dos opciones: poner la típica foto de tarta de cumpleaños con una vela o escribir un post peñazo. Los que paren de vez en cuando por aquí ya imaginarán la opción escogida…
Realmente ocurrió el pasado 16 de junio, pero me he acordado súbitamente esta tarde. Es curioso, debe de haber una relación directa entre tener una resaca antológica y recordar fechas importantes, porque sólo en domingo me acuerdo de los cumpleaños, las citas y demás efemérides reseñables, curioso e inquietante a partes iguales. Sigamos.
Hace ya un año que este blog fue parido, en difíciles circunstancias todo hay que decirlo. Un año y medio leyendo otros blogs provocó que me empezase a hacer preguntas a mi mismo. ¿Y si creo un blog? Naaa, no funcionaría, hace falta constancia, hay que saber escribir y sobre hay que tener cosas que contar, mejor que lo hagan otros. Pero poco a poco la idea fue madurando, de vez en cuando incluso visitaba la página de wordpress y rellenaba la mitad del formulario para crear uno, pero siempre acababa desechando la idea, faltaba poco sí, pero todavía no me había convencido a mi mismo de poder acometer con garantías semejante desafío a la vagueza (que me caracteriza).
Hasta que llegó el día en el que me decidí, no fue difícil, no dolió. Cuando uno empieza un blog, y más uno como este de tipo personal, no sabe muy bien hacia donde va, te sientes un poco perdido. Eres consciente de que has abierto una pequeña ventana hacia tu mundo interior, una ventana en la que muchos se asomarán a cotillear, otros si hay suerte incluso te dejarán su opinión escrita en una incorpórea nota electrónica debajo del felpudo. En tu mano queda ahora decidir hasta donde vas a dejar entrar a la gente a husmear en el. Fantaseaba con miles de visitas diarias, premios al blog revelación del año o incluso de la década, centenares de comentarios, fama, fiestas en la mansión Playboy con Enrique Dans y demás gilipolleces. Pero pronto vendría el choque con la realidad. Si dicen que la fama cuesta, las visitas ni te cuento.
Los primeros post son más bien lamentables, es normal, es el peaje que hay que pagar por aprender, no hay que preocuparse. Desde junio hasta diciembre fue algo muy experimental e irregular, pero había algo en esos (poquísimos) correos que llegaban anunciando un nuevo comentario que te provocaba un gran subidón y una satisfacción, a partes iguales también. Pero seguía faltando algo, algo que me hiciese sentir realmente orgulloso de lo que escribía y a la vez me animase a seguir haciéndolo. Un día, buscando la fórmula definitiva, reflexioné y me pregunté a mi mismo ¿Cuales son los post que más te gusta leer en otros blogs? La conclusión fue que amaba los post personales, esos que vas degustando poco a poco mientras lees, ni muy cortos ni exageradamente largos, pero sobre todo sinceros, y a ser posible con chicha. No había más que hablar, acababa de sentar las bases sobre las que construir a partir de ese momento.
La nueva política de publicación comenzó, y llegaron post más trabajados, íntimos y personales. Con ellos también llegaron las visitas y los comentaristas, porque si algo nos gusta por encima de todo es cotillear y conocer detalles de la vida de otros. Pero sobre todo, llegó la satisfacción del trabajo bien hecho y de descubrir el escenario en el que me sentía más cómodo a la hora de escribir. Al poco el análisis en aprendeseducción, que fue el primer reconocimiento de verdad hasta ese momento, y en parte culpable de que haya seguido escribiendo porque sin el apoyo mostrado hubiese habido muchas probabilidades de flaquear y dejarlo todo en aquellos momentos de duda y desgana.
Y llegamos a la época actual, en la que ya no me pongo metas para escribir, si hay inspiración se escribe, si no, no. En esta evolución lenta y segura he ido eliminando progresivamente el uso de videos incrustados e imágenes en los post, dando importancia y prioridad al texto por encima de cualquier otra cosa. El estilo y la forma de hacer las cosas sólo se definen a base de probar y probar, después el tiempo va poniendo las cosas en sus sitio, y no se suele equivocar. Sobre todo quiero agradecer a los comentaristas, habituales o no, porque la vuestra es una labor en dos direcciones, primero por añadir debate, aportar opinión y datos, y segundo porque animáis al que escribe a no defraudar ni abandonar. Mis más sinceras gracias por seguir ahí.
Por último y para terminar con este post de cumpleaños/repaso/retrospectiva/agradecimientos, una curiosidad, este es el post que más visitas recibe con increíble diferencia desde que empecé con esto, con palabras clave del tipo fotolog de chicos guapos sin camisa, chicas sexis follando y chicas fotolog muy sexys, y que demuestra una vez más que “internet is for porn”. Hasta el año que viene.
¡Vaya! Para cuando me he dado cuenta han pasado ya veinte días sin actualizar el blog, una barbaridad oiga. Podría esgrimir argumentos baratos (y falsos) del tipo “es que he estado muy ocupado...” o el típico “es que necesitaba desconectar un poco de esto de internet“. Mentira. Si no he escrito hasta ahora es porque soy un vago sin remedio, fijaos hasta que punto soy vago que por no escribir ni siquiera he respondido a varios comentarios que han ido llegando mientras me ausenté, y eso que para mí lo de responder a una persona que se ha molestado en escribir un comentario es de lo más sagrado, que conste. Pero bueno, en fin, que queréis que os diga, mejor ser sincero.
No creáis que no he hecho cosas estos días, no. A principios de mes me fui junto con dos amigos a pasar cuatro días a Dublín, lo pasamos genial. Fue un viaje en el que desde un primer momento quedó muy clara cual iba a ser la filosofía del viaje: disfrutar lo máximo gastando lo mínimo. Y vaya que si lo conseguimos. Hacía mucho que no viajaba así, con amigos y sin importar realmente adonde fuésemos, porque sólo el hecho de estar con ellos era lo que realmente valía la pena. Hablamos de muchas cosas, pero sobre todo tratamos y profundizamos el tema de los escalafones sociales y lo que los rodea, puede que no se entienda al principio pero prometo un post sobre ello en breve. La verdad es que daría igual haber ido a otro sitio, las risas nos las hubiésemos echado igual.
Por otro lado, y volviendo al tema del blog, noto últimamente que me autoexijo demasiado a la hora de escribir un post. He llegado en los últimos días a tener varios borradores de post muy válidos, trabajados y revisados, pero que al final no he decidido publicar porque por una u otra razón me daba la sensación de que no estaban a la altura. ¿Pero a la altura de qué?, diréis. Pues no lo sé muy bien la verdad, porque en otra época los hubiese publicado sin dudarlo un instante, pero hoy día me he convertido en un maldito cabrón demasiado exigente conmigo mismo y me pongo el listón demasiado alto en este aspecto. Esto tiene su lado bueno y su lado malo para vosotros, los que lo leéis. El bueno es que cuando veáis un post nuevo querrá decir que es algo que ha sido escrito con cuidado, con mimo, con detalle y exactitud, ceñido estrictamente a las normas de estilo del blog (esto último es una gilipollez, pero me gusta como suena), y que ha pasado todos los controles de calidad cual hamburguesa de McDonald’s. La parte mala es que el número y frecuencia de los post se reduce, en algunos casos dramáticamente como en estos últimos veinte días, pero es el precio a pagar por un producto elaborado y de calidad.
Cuando empecé con el blog no tenía muy claro cual era el fin de todo esto, supongo que nadie lo sabe al principio y yo no fui una excepción. Tras varios meses he comprobado que me siento mucho mejor escribiendo un tocho de post cada 2-3 días, sobre algo reflexivo, más profundo por decirlo de alguna manera, que varios post al día de escaso valor que acabarían por aburrir al personal, y no es plan. No es que no me guste esa manera en concreto de mantener vivo un blog, de hecho la valoro bastante, me parece encomiable la labor de gente como Nesta, Marc, Aloisius, personas que pueden actualizar varias veces al día sin perder comba y casi diría que sin despeinarse, a mi personalmente me resultaría imposible. En mi caso particular vengo observando que el mundo de los blogs guarda mucho paralelismo con la vida, al principio nada más nacer un blog es torpe e inquieto, tiene ganas de descubrir un nuevo mundo y se publica sobre esto y aquello sin un patrón definido, un poco a lo loco. Después llega la adolescencia bloguera, ya conoces el escenario en el que te mueves y tienes ganas de gritar al mundo tu forma de ser y de pensar, lo cual se traduce en un torrente de post llenos de energía y experimentación, ya no es como al principio, ya controlas más la situación y esa confianza te anima a publicar y publicar sin parar, un auténtico frenesí, todo es efímero.
Y finalmente llega la madurez, la experiencia, la calma, el gusto por las cosas bien hechas. Da igual que tu blog tenga tan sólo nueve o diez meses, el tiempo es un factor muy moldeable en este mundo 2.0 y tú eres el que decides cuando pasar de una época a otra, normalmente al contrario que en la vida real. En este momento llegan los post más íntimos y personales, ya no tienes que esforzarte en correr a la par de la vorágine que te rodea, tú manejas ahora el tempo y te gusta. En esta edad bloguera es en la que me encuentro ahora mismo. Ya no vivo pendiente de las visitas entrantes, ni de el determinado éxito o fracaso de algún post, ya hace tiempo que dejé de mirar cada dos o tres horas el correo por si llegaba algún mail anunciando un nuevo comentario. Es por todo esto que ahora escribiré cuando realmente tenga algo que decir, y hasta ese momento lo único que se sabrá de mí será por mis comentarios en otros blogs o en las respuestas a los mismos aquí.
Se de sobra que no es necesario escribir todo esto pero me gusta tratar estos temas porque seguramente todos lo hemos pensado alguna vez. Probablemente en el 98% de los casos este blog no deja de ser una suscripción RSS como otra cualquiera, que si publica algo se lee y si vale la pena incluso se comenta, y si no, a otra cosa. Por suerte también se de sobra que hay un pequeño grupo de gente que nunca falla y no duda en comentar cuando se publica algo por aquí, si no fuera por ellos seguramente estas reflexiones de corto alcance nunca se verían animadas a salir de mi cabeza para acabar aquí. Gracias.