
Tal y como rezaba el disco de los grandes, que digo grandes, enormes Non Phixion, The future is now y esto viene a colación de una idea, un concepto, una manera de hacer las cosas que a mi personalmente me cuesta mucho, pero que cuando consigo hacer me deja muy satisfecho. Se trata de aceptar y hacer las cosas tal y como vienen, de no dejar para mañana lo que puedas hacer hoy o como esta de moda últimamente denominarlo, procastinar. Yo soy una persona tremendamente perezosa, no confundir con vago, que a veces también, pero perezosa a la hora de aceptar nuevos retos o propuestas, de esas que una vez te metes en faena siempre piensas ¿porque no he hecho esto antes? ¡Si resulta que me gusta un montón!.Imagino que esto le habrá pasado alguna vez al eventual lector de este texto, porque es algo muy común dejar para más tarde lo que se esté haciendo, una y otra vez y siempre se acaba igual, haciendo todo a última hora.
Cuando empecé este blog pensé que nadie se pararía a leerlo, ahora tampoco es que reciba miles de visitas pero sorprendentemente hay algunos fieles que de vez en cuando y si su (imagino) ajetreada vida se lo permite pasan por aquí y comentan ocasionalmente, que se agradece mucho la verdad. Entre ellos está Marc Vidal, editor de Aprende Seducción, un pedazo blog sobre coaching y psicología, que como el propio nombre del blog indica orienta todos estos conocimientos al mundo de la seducción principalmente, un tema en el quien más quien menos hemos tenido que hacer nuestros pinitos alguna vez (por la cuenta que nos trae) con mejor o peor suerte. La cuestión es que hace ya unas semanas Marc hizo una (demasiado buena) review de mi blog donde comentaba un poco los contenidos de este sitio y algunos aspectos a mejorar, que tengo en cuenta desde entonces dicho sea de paso. Hace unos días me propuso colaborar eventualmente con algunos post creados por mi, y claro, es como si juego en un tercera división y viene el F.C. Barcelona a preguntarme si me gustaría entrenar con ellos. ¿Tu dirías que no? Pues yo tampoco. Así que simplemente quería comunicar que de cuando en cuando puede ser que allí encontréis algún artículo mío, siempre y cuando al amo y señor de Aprende Seducción le parezca publicable, of course.
Por otra parte, he de decir, en un principio pensé en decir no, y no porque no me interesase la idea, sino porque pensé que no estaba todavía preparado, que sería mejor esperar un tiempo y mejorar como escritor amateur. Pero a los 10 min. reflexioné, y me dije que no podía estar toda la vida así, dejando todo para más tarde, con una actitud cobarde. Por eso este post se titula El futuro es ahora. Porque a partir de hoy no voy a dejar pasar nada que me gustaría hacer hoy, pero prefiero dejar para otro día no vaya a ser que no este lo suficientemente preparado. Espero que sea capaz de hacerlo.
Archivado en: Personal
Una reflexión interesante que tuvo lugar hace unos dos años y medio y que es válida para todas las personas que por una u otra razón llevamos un tiempo viviendo fuera ya no de casa de nuestros padres, sino fuera de nuestra ciudad, o incluso en otro país, allá vamos. Corría el invierno de 2006 y yo llevaba ya unos cuantos meses viviendo en Wells, un pueblecito a las afueras de Bristol (UK), ya conté algunos detalles que motivaron mi decisión de marcharme y hoy contaré un poco de aquel día a día tan especial que allí viví, y digo especial porque desde la distancia y con la perspectiva que da el tiempo uno aprecia con más definición los hechos.
Durante mi paso por las islas británicas trabajé en un restaurante italiano, era un restaurante muy pequeño, íntimo, con una distribución arquitectónica que rozaba lo claustrofóbico, apenas cabían 30 personas en los días de máxima afluencia, normalmente los sábados por la noche. Por aquel entonces el personal de cocina éramos mi compañero de casa Tom, polaco de unos 28 años de una delgadez extrema, recuerdo imágenes de verlo de paso mientras yo iba al baño en su cama tumbado mientras dormía y era como ver un cadáver tirado en un colchón que llevase varios días muerto, buen chaval, quizás algo obsesionado con trabajar tantas horas como le dejasen pero sin duda un tío simpático con un gran sentido del humor y una especial habilidad para el sarcasmo, con el que compartí muchos momentos de mi estancia allí, él era el washing up, se encargaba de fregar todo lo que nosotros ensuciábamos, desde grandes ollas con el fondo chamuscado a sartenes pringosas, platos, vasos, cubertería, daba igual, el era una puta máquina y a pocas personas en mi vida he visto currar tanto sin hartarse y mandarlo todo a la mierda. El otro integrante de nuestra particular crew era Steve, el chef, unos 48 años y como todos los cocineros, un loco, este concretamente era inglés nativo del extrarradio londinense que huyó del bullicio hace muchos años, también muy delgado y fibroso, bastante alto y de comportamiento nervioso, en el plano personal era todo un hippie en pleno siglo XXI, polígamo, fumador de compulsivo de marihuana y vendedor ocasional de esta, vivía en el campo a unos 15km de Wells en una casa enorme tanto de tamaño como de fea y tendría como 12 ó 13 perros allí, correteando, ladrando y cagándose todo el día por la casa, lo que viene a ser un caos y una ingobernabilidad absoluta.
Era un día como cualquier otro del frío invierno inglés, ya se sabe, niebla, un ambiente saturado de humedad, ese frío húmedo que te hace tiritar aunque lleves doscientas capas de abrigo. Era un frío que hacía del hecho de salir a fumar un cigarrito a la parte trasera del restaurante un acto heroico a la par que arriesgado desde el punto de vista sanitario debido a la cantidad de bacterias que hacían vida contemplativa en los montones de basura por allí desperdigados. Aquel día tras un tranquilo servicio de noche entre semana, en el que no tuvimos que preparar cena más que para unas 4 ó 5 mesas de abuelitos poco exigentes y muy agradecidos la verdad, dado el bajo nivel gastronómico que ofrecíamos. Estábamos Steve y yo divagando sobre la vida, saltando de tema en tema, profundizando en algunos más que en otros pero sin llegar a conclusiones certeras. Mi inglés por en aquel tiempo había mejorado mucho y era capaz ya de hablar de cualquier cosa sin sufrir una insuficiencia de vocabulario como las que meses atrás solía padecer y que tan mal te hacen sentir. Por aquel entonces apenas me quedaban unas semanas para volver definitivamente a España, y los sentimientos en mi interior eran dispares, por un lado quería volver y dejar atrás a todos estos ingleses amargados de la vida que conocí, pero por otra parte me daba mucha pena dejar las experiencias y los amigos que hice allí sabiendo que muy probablemente no volvería a verlos más.
En eso que hablábamos sobre la vida, la familia, de vivir lejos de casa, y lo que significaba en términos prácticos el cambiar de país de un día para otro, todo un shock para el que lo vive dicho sea de paso. De repente me sentí iluminado, como cuando ves una idea y la ves tan clara que la puedes detallar profundamente, y le comencé a explicar con clarividencia lo que sentía al estar allí, le pedí que imaginase lo siguiente: una persona que llega a un país nuevo, un nuevo hogar, con un trabajo nuevo, un idioma nuevo, con compañeros nuevos, costumbres nuevas, una moneda nueva, en definitiva todo nuevo y de pronto como si de un arquitecto de lo social se tratase, debes construir una vida nueva, juntando todos los elementos a tu alcance y haciéndolo con esmero y cuidado para que nada falle y en la fragilidad inicial del proyecto una pequeña brisa de aire pueda hacer tambalear la obra y la desmorone. Cuando juntas a nuevos amigos, cuando empiezas a entrar en una rutina de lo nuevo y precisamente todo lo que tanto llamaba la atención al principio se ha vuelto cotidiano, rutinario, vulgar. En ese punto es cuando el arquitecto de vidas que llevamos dentro entrega la obra terminada. Una personalidad del pasado y una forma de vida del presente han sido unidas, y creada de cero tu vida allí comienza a tener lógica. Pues bien, una vez has encajado todas las piezas y cuando todo comienza a tener sentido… resulta que te vas de vuelta a tu país, toca hacer la maleta, recoger toda la ropa, toca comprar algunos recuerdos, hacer las fotos de rigor e intercambiar direcciones de e-mail a las que rara vez escribirás alguna vez, pero sobre todo toca coger la vida que has creado allí con esfuerzo y dedicación, y tirarla a la basura, destruirla, no la volverás a usar. Como una camiseta vieja que termina su vida útil. Te has convertido en un destructor de vidas y si vuelves a empezar de cero en otro sitio, volverás a tener que hacerlo de nuevo.
Steve me miraba y asentía en silencio, parecía que pensaba en ofrecer una respuesta a aquello, en lo más correcto, y al final espetó un murmullo, su coletilla preferida: bloody hell…
Aquel día me di cuenta de lo injusto resulta todo esto para los que lo hemos experimentado, pero al mismo tiempo es muy reconfortante a nivel personal el saber que tu, y sólo tu, lo has hecho posible, y que si quieres puedes elegir quedarte con tu vida allí o por el contrario volver a tus orígenes, sólo depende de lo que tengas en mente hacer en los próximos meses. Es como un ave fénix que renace una y otra vez de sus cenizas. Y ya no hablemos de lo que te hace madurar una experiencia así. Yo personalmente tras lo vivido, recomiendo a todo el que duda si emprender una aventura en el extranjero a que lo haga, que yo conozca, todavía nadie se ha arrepentido. Paz.
Archivado en: TV

Con programas como Mujeres, hombres y viceversa, en la puta vida se acabará con el machismo. Me sorprende negativamente que las asociaciones feministas no hayan puesto el grito en el cielo todavía al ver este programa, donde va un chico y le ofrecen que elija entre 15 mujeres para tener una relación con ellas. Me recuerda a un prostíbulo de carretera más que a un formato de televisión respetable para la sobremesa. La culpa no la tiene Telecinco, que lo único que hace al fin y al cabo es aprovechar la demanda de mierda televisada que tenemos en este país. La culpa es de las personas que deciden acudir allí pensando que conseguirán darse a conocer en el mundillo de la TV y a partir de eso trabajar como tertuliana/calientasientos en cualquier magacine de tarde.
El formato del programa es despreciable, aunque no sorprende ni la alta audiencia que tiene, ni la cantidad de personas que acuden al casting. El perfil tipo de los participantes es siempre igual: metrosexuales con camisa D&G y cuellos subidos junto con barbies de extrarradio que ansian entrar en zonas VIP de discotecas baratas, todos ellos tienen muy clarito que desde pequeños que lo de la televisión es lo suyo y les encantaría trabajar ahí tocándose los cojones a dos manos everyday. Y como cada vez más abunda este perfil de subnormales en la estepa ibérica pues es de preveer que su paso por televisión sea una constante. Mientras tanto en Telecinco se frotan las manos y no dudan ya ni en meter a ex-concursantes de Gran Hermano a ver si pillan cacho con el stock de chicas sin salida que les quedan.
Por si esto fuese poco en la cadena amiga preparan el que ya han bautizado como el primer reality psicológico del mundo, que para más inri se llamará La Caja, entiendo que no le han añadido lo de tonta para no ofender a los telespectadores. En fin para mear y no echar gota.
Archivado en: Personal

Vaya por delante que no tengo un buen día y que este post puede ser un peñazo según como te lo tomes, pero hace mucho tiempo que me pregunto esto y aunque no se como plantearlo sin desviarme del tema pero bueno lo intentaré lo haré. Me refiero al verdadero sentido de la vida, ¿por que nacemos?¿tenemos algo que hacer aquí? Me gustaría que el que este leyendo esto se lo pregunte a si mismo por un momento.
Vale, esta claro que hemos nacido, pero ¿porque?, obviamente nuestros progenitores en su día quizá movidos por un instinto de procreación mitad subconsciente mitad guarro nos engendraron, hasta ahí todo correcto, ¿pero y después?, a nadie nos dan derecho a opinar sobre nuestro nacimiento básicamente porque es imposible pero quizás yo no quisiese nacer y ahora es irreversible. Esto no es un discurso emo ni yo estoy hablando de que no quiera vivir, yo quiero vivir, ¿pero vivir para que?¿para estar viendo como envejeces?¿para satisfacer tus ansias de poder?¿para realizarte como persona?¿y después que?¿que sentido tiene? Supongamos que lo que queremos es formarnos como seres humanos a nivel individual, enriquecer cuerpo y alma, aprender y desarrollar habilidades, ¿para que?¿que sentido tendrá todo esto cuando hayamos muerto? Si lo que se quiere es dejar un legado histórico para el resto de la humanidad lo siento pero llegas tarde, la probabilidad de que tus actos se recuerden más allá de tres generaciones es la misma que de que te toque el euromillón. No quiero que se malinterprete esto aunque tampoco se como se debería interpretar. A veces me da la sensación de que la gente no se para a pensar en esto sino que llevan un camino predibujado con unos objetivos a cumplir: Ir al colegio, echarse novia, estudiar una carrera, irme de viaje muchas veces, tener hijos, ganar dinero en abundancia. Todo eso son cosas banales que satisfacen a la persona durante un espacio de tiempo limitado (incluso si dura toda la vida).
Lo sé, son demasiadas preguntas sin respuesta pero quería plantearlas. Puede ser que nadie llegue a entender esto como que puede ser que todos lo entiendan, puede que nadie lo lea porque aburre desde la línea 1, o puede que acabe de descubrir que soy un cylon. Pero después de todo, ¿para que?
No voy a editar ni revisar este post porque seguramente lo volvería a cambiar por completo. La imagen que he colocado no tiene ningún sentido, como el objetivo de este post.
Archivado en: Personal

07:00 Suena el despertador, paso olímpicamente de el, total volverá a sonar en 10min.
07:15 Me despierto súbitamente por una llamada de teléfono, era mi novia, ella sale para su trabajo una hora antes. Me comunica que esta cayendo una nevada importante, que a ver si voy a tener problemas para llegar al trabajo. Ok, tendré cuidado.
07:16 Me levanto y subo la persiana para evaluar la situación. Efectivamente esta nevando, más de lo que en principio imaginaba. Hay entre 10-15 cm de nieve acumulada y cae con fuerza. Puede haber problemas, pienso.
07:35 Una ducha rápida y un desayuno ligero, me visto, me preparo y cojo un buen abrigo. Es hora de recorrer los 20km que me separan del trabajo. No va a ser nada fácil.
07:45 Esta cayendo una nevada de proporciones bíblicas (si es que nevó en la biblia), la velocidad máxima cuando salgo a carretera nacional es de 30km/h.
Hago el apunte de que mi trabajo está a 20km de mi casa y de que el terreno es en la mayor parte plano, excepto 500m antes de llegar que hay unas cuestas bastante heavys. Sigamos.
08:00 He recorrido tan sólo unos 3km en 15 min, la cosa parece que se va a alargar (me refiero al trayecto, no pienses mal). Ya tendría que entrar a trabajar a esta hora.
08:05 Como hay para un rato sintonizo a Federico Jimenez Losantos, así estaré más despierto y me reiré un rato con sus mamarrachadas. Sigue nevando fuerte, continúo con mi lento pero imparable avance.
08:36 Llego a las temidas cuestas, he de decir que al principio confiaba ciegamente en que sería capaz de subirlas sin problemas ya que pese a que nevaba mucho la nieve estaba muy suelta y da una pequeña (muy pequeña) sensación de que el coche agarra más. Conforme encaro la pendiente voy perdiendo velocidad y de mis 30-35km/h originales paso a 20, 15, 10 y finalmente me paro en plena cuesta con las ruedas patinando y yo cagándome en todo. Estoy tan cerca del hotel que casi puedo verlo, pero demasiado lejos como para estar allí. Hay varios coches a lo largo de la cuesta en la misma situación.
08:37 Efectivamente, es imposible subir sin cadenas. Es un hecho, no tiene discusión e intentar encontrar otra solución es perder el tiempo. Hay que ponerse manos a la obra, cojo mi abrigo (sabiamente seleccionado para la ocasión) y salgo fuera. Frío y nieve en la cara ¡joder! Llevo unas cadenas en el maletero que conservo desde mi anterior coche, hace un año que no pongo unas cadenas pero tampoco me preocupa eso. Abro el maletero, cojo la caja de las cadenas y las saco. Descubro que una de las cadenas tiene un meta-nudo (un nudo, dentro de un nudo, dentro de otro, etc.) que me puede llevar mucho tiempo desenredar así que paso de momento de esa cadena y me centro en la otra que esta bien. No llevo guantes y hay -4ºC en el exterior, me pongo a colocar la cadena y me empiezo a acordar de la mierda que es colocar unas cadenas. Estoy solo, colocándolas, las manos parecen un apéndice inerte que no forma parte de mi cuerpo, como una herramienta, no las siento. Me duele la espalda, eso de estar agachado en cuclillas con los zapatos, el traje y la corbata apretándome el cuello me está matando.
08:50 Tras un par de intentos fallidos consigo colocar una cadena (¡bien!), ahora toca deshacer el demoníaco nudo de la otra, lo intento pero es imposible. Vuelvo la vista hacia los otros coches y me doy cuenta de que en los que hay una mujer en apuros hay algunos hombres ayudándolas con las cadenas. A mi ni me preguntan cuando pasan por mi lado (¡bastardos!). No consigo deshacer el nudo, esta tan difícil que me empiezo a sulfurar, me cabreo, me olvido del frío porque la mala ostia que hago hace que surga un calor interno que puede derretir la nieve antes siquiera de tocarme la cara. Estoy tan cabreado que si fuese posible ahorcaría al ingeniero que diseñó las cadenas con una de ellas.
08:55 Desisto, es imposible usar la cadena que me queda. Tendré que intentar el ascenso sólo con una, según mis cálculos si desciendo el poco trecho que pude subir y cojo un poco de impulso el coche debe subir sí, o sí. Tiro la cadena enredada con furia al maletero, se que no siente el dolor, pero pago mi cabreo con ella.
8:59 Ya he bajado el poco tramo que había subido, avanzo unos 50 metros y doy la vuelta, vuelvo a encarar la cuesta esta vez con la confianza del que se sabe capaz de subirla. Allá voy, todo listo, estoy en posición, sólo cadena puesta, cinturon de seguridad por si acabo en la cuneta, condensador de fluzo preparado, let’s go!
09:01 Avanzo con una velocidad terminal (35km/h) y comienzo el ascenso, parece que todo va bien ¡tengo tracción!, sigo subiendo implacable y paso a la altura de los que no me quisieron ayudar y les miro con cara de ¡os jodeis pringaos!. Y por fin llego a la cima de la cuesta, ufff, ha sido duro pero ya estoy arriba, ahora sólo faltan 150m para llegar al trabajo, con la ropa y el pelo muy mojados pero bueno, al final me he salido con la mía.
09:05 Llego al trabajo, aparco y todo el mundo me recibe como un héroe me recibe mi compañera, me pregunta que tal y le cuento mientras nos tomamos un café.
Esta ha sido mi pequeña aventura de hoy, espero que te haya dejado pegado al sitio como una de esas series americanas.
P.D. Nota para los más técnicos, se que la cadena está mal puesta pero me he dado cuenta al sacar la foto, podía haberla partido con un poco de mala suerte.
ACTUALIZACIÓN: MEGAFAIL Tras llegar a la puerta de casa después de trabajar he descubierto que perdí las llaves de casa mientras ponía las cadenas. Un día para olvidar (aunque paradójicamente esté aquí reflejado por el resto de la eternidad).
Archivado en: Series

Vuelven las sorpresas, vuelve la historia que nos dejó boquiabiertos, vuelven los personajes más profundos y complejos del panorama televisivo, vuelven los giros de guión inesperados, vuelven las ideas brillantes, vuelve la confusión, vuelven las preguntas y los misterios, vuelve el gusanillo en el estómago de los jueves por la mañana, vuelven los picos de descarga en los servidores, vuelve la mejor serie de la historia de la televisión, la droga audiovisual más potente jamás creada, en definitiva, vuelve Lost, y ya era hora…
Últimamente me doy cuenta de la brecha digital que existe entre las personas que normalmente pululamos por los oscuros rincones de la egosfera blogosfera y los que yo personalmente denomino gente 1.0. Me parece muy respetable e incluso a veces recomendable mantener un anonimato en la red, pero a diferencia de otros bloggers yo no oculto a mis allegados el hecho de que escribo en un blog, no lo pregono a los cuatro vientos pero si sale por casualidad en una conversación pues lo comento, hasta ahí todo perfecto. Pero es que en el 90% de los casos la pregunta que me hacen a continuación es: ¿Que es un blog? No intentes explicarlo, es inútil, la mayor parte de las veces nadie entiende lo que es y si no lo entienden mejor que ni te pongas a explicar lo que te motiva a hacerlo porque pasarás de ser un tío raro a ser un incomprendido freak, o en el peor de los casos ser confundido por un forero hoygan (vale, ahí me he pasado).
Muchas veces me pasa que doy por supuesto que si yo uso Gmail, leo mis feeds en GReader, subo mis fotos a Flickr, me bajo las series al ritmo americano por Rapidshare, consigo los subtítulos en menos de un minuto (cuando nada se tuerce) y escucho mis últimos podcast en el coche en vez de los 40 principales, el resto de la gente también lo hace. Fail. La gran mayoría de mis amigos no saben que es un RSS, un podcast o un blog y para ellos la revolución de internet es hablar por el Messenger, bajarse alguna peli en el eMule y para los powerusers tener una cuenta en Tuenti. Ni se te ocurra decir que usas otra cosa que no es Hotmail, y ya de los Macs ni hablamos, tengo comprobado que cuando un amigo me ve con mi MacBook siempre me dice ¡que pijo eres!, a lo que pienso: Ya, y tú que pringao perdiendo el tiempo con ese ordenador infectado y arcaico que te da más problemas que alegrías. Pero lo mejor es no entrar al trapo, no conseguirás que lo entiendan, y discutir por discutir es inútil. Un gran ejemplo de unopuntocerismo es el siguiente:
Amigo A: Oye Gohan ¿Tienes el último disco de Ramoncín?
Yo: Sí, me lo bajé el otro día.
Amigo A: ¡Joder, pues me lo podías grabar!
Yo: Pues mejor te envío a tu correo el link y te lo bajas tú. ¿Te hace?
Amigo A: ¿El que? ¿Que es eso del lin? ¿Que has dicho?
Yo: Que digo que te envío un enlace a tu correo para que cuando pinches en el, te puedas bajar el disco directamente a tu ordenador y así no tenemos que andar con CDs mareando la perdiz. Mejor ¿No?
Amigo A: Esto… Eee… Que si eso ya te doy yo un CD virgen para que me lo grabes, vamos, si puedes que si no pues… tampoco pasa nada.
Yo: …(Resignación)… Vale, no te preocupes, ya te lo grabo luego cuando vaya a casa.
Me siento frustrado e incomprendido cada vez que se trata algún tema relacionado con los ordenadores e internet con conocidos del mundo real porque me da la sensación de que, o vengo del futuro, o es que vivo en otro mundo, y lo que realmente me molesta es que no te hacen caso sólo porque son cosas muy frikis, cuando en realidad un par de consejos podrían hacerles la vida digital mucho más fácil. Aún recuerdo una discusión que tuve con un compañero de trabajo cuando quise enviarme el planning de trabajo de todo el mes por correo electrónico a mi cuenta personal para poder verla en PDF en el iPhone y no andar con papelajos arrugados con un alto riesgo de pérdida durante un mes entero. Su argumento era un perfecto ejemplo de actitud 1.0, según él, sacar el planning de trabajo en correo electrónico vulneraba el acuerdo de confidencialidad de la empresa, mientras que hacerlo en un puto folio DIN-A4 no violaba ninguna norma. ¡No me jodas! Aquello sinceramente me sacó de mis casillas.
En fin, la conclusión es que todo se andará y que lo que hacemos ahora aunque sea visto como cosas raras, será lo normal dentro de unos años. ¿A alguien le ha pasado lo mismo? Vamos, seguro que no soy el único.
Este post es uno de esos que empiezas a leer y ya sabes de antemano que no te va a aportar nada práctico ni útil a tu vida, pero sigues leyendo, porque puede más la curiosidad o simplemente porque no tienes nada mejor que hacer. Vamos allá.

Recientemente circula por mi casa una tableta de turrón que trajo mi novia al venir de ver a sus padres, la palabra turrón va en cursiva porque pese a ser una tableta que se distribuye principalmente en época navideña y comparte el formato de tableta que asociamos automáticamente al turrón, no es turrón. Es una tableta de “Praliné al café” y no, no me gusta. No me gustan los dulces complejos, aquellos que están formados por capas de chocolates, mokas, frutas escarchadas o confitadas, coberturas, frutos secos o pasteles a cual más empalagoso. Me resultan muy dulzones, la textura suele ser blanda y el sabor excesivamente dulce, la verdad es que no me atraen nada. A mi me gustan los dulces sencillos, la clásica tableta de chocolate con leche, o con avellanas si me apuras, unas buenas galletas maría, la nocilla sólo de chocolate que la de dos colores me empalaga también, en definitiva dulces sencillitos y no aberrantes mezclas hiperazucaradas con el único fin de deslumbrar la vista del consumidor en la estantería del supermercado y hacerle cometer el error de adquirir sus calóricos productos. Desde aquí lanzo un mensaje a los magnates de la pastelería y repostería industrial; conmigo esos canallas no podrán, no caeré en su juego fácil de amontonar capas de chocolates y mousses de café recubiertas de azúcar glaseada con aroma de anís. Seguiré siendo feliz con mi vaso de Colacao y unas galletas, no necesito de virtuosistas y ambiciosos dulces sobrecargados.
Como puedes ver este post no te ha aportado nada de utilidad, pero si te ha hecho entretenerte y desconectar por un momento de lo que estuvieses haciendo pues me doy por satisfecho. Paz.
ACTUALIZACIÓN: He comprobado al llegar que erróneamente a lo que yo pensaba, la tableta que tengo en casa es Praliné al tiramisú lo cual la hace todavía más empalagosa y dulzona de lo que en un momento era. Puag!
Un poco de historia no viene mal así que hoy voy a contar un gran secreto, un enigma que lleva atormentando la mente de los investigadores más astutos y brillantes de este planeta desde un caluroso y seco 12 de junio de 2008. ¿Por que este blog se llama Gohaninengland? (Bah, ¿y esa era la duda? pues no era para tanto…)

Bueno, como en todo, conviene empezar por el principio. Sería demasiado largo de explicar pero el caso es que la mayoría de amigos que tengo y gente conocida me conoce como Gohan, comprendo que al que lea esto y no me trate personalmente le parecerá extraño pero yo que quieres que te diga, después de tantos años (unos 10 u 11) me suena hasta raro que me llamen por mi nombre de pila, aunque en el trabajo lo hacen, no os vayáis a creer. Bueno, el origen del apodo es material pendiente para otro post así que no desvelaré demasiado en este (me empiezo a parecer a los guionistas de Lost). Entonces recapitulando, hace 3 años, ante el hastío que me ofrecía mi ciudad natal, las pocas expectativas de encontrar un trabajo que me llenase, decidí emigrar a Inglaterra tras conseguir una oportunidad de trabajo de verano, la ilusión era mucha al emprender mi viaje a tierras inglesas y lo vivido no me decepcionó. Además de vivir una gran experiencia, trabajar como un cabrón bajo el yugo de unos jefes opresores y déspotas, y conocer a un montón de gente de lo más bizarro, tuve que crearme una cuenta de correo electrónico que en un alarde de originalidad llamé gohaninengland. Durante aquel tiempo usé mucho aquella cuenta para enviar mails a mis amigos y/o familiares Al volver a España lo que pasó es que todos mis conocidos tenían esa dirección de correo asignada a mi persona así que decidí no cambiarla porque seguramente perdería contactos en el cambio de dirección. Año y medio después me decidí a empezar en este pequeño rincón que hoy en día se ha convertido en el contenedor de ideas personales que es. Fin (y principio).
P.D. Transcurridos unos días de la publicación, este post pasará a formar parte de Who the hell is writing? Para así ampliar la información de los lectores.
Archivado en: Personal

Hace 8 años dejé los estudios, no llegué a terminar ni 2º de ESO (me quedaron algunas asignaturas). No estoy especialmente orgulloso de ello pero es algo que sucedió así y no tiene remedio ya. Allá por el año 2000 mi cabeza no me pedía estudiar y tras algunos conflictos en el instituto llegué a un acuerdo con mis padres para dejar los estudios y ponerme a trabajar. Yo no sabía si era realmente lo que quería hacer, pero fue lo que hice.
8 años trabajando dan para pensar mucho, y pensar en muchas cosas. Te hacen ver una pequeña parte del mundo real, te hacen ver que si no te labras un futuro con salidas lo único que te espera son trabajos miserables y esclavos, trabajos de mierda en los cuales no encontrarás ninguna motivación para levantarte cada día a las 7 de la mañana y currar 10 horas partiéndote la espalda. No digo que sin estudios no puedas conseguir un buen trabajo (yo los he tenido) pero el balance general es un no. Ya no me refiero a un trabajo en el que te traten bien, o en el que ganes un buen sueldo (nunca más de 1200€), me refiero a un trabajo que te llene, que cubra tus expectativas y en definitiva que te haga ser feliz, disfrutar y sentirte realizado.
Yo actualmente poseo un buen puesto de trabajo, soy ayudante de recepción en un buen hotel. Atrás quedaron esas largas jornadas de trabajo como soldador, pasando frío, llenándote de mierda, jugándote la vida en las alturas por cuatro duros, roto de cansancio después de 10h de trabajo y con el único aliciente de llegar a casa y tumbarte en la cama para olvidarte de la mierda de día que te esperaba a la mañana siguiente, y a la siguiente, y el sábado… Para llegar donde estoy he tenido que pasar por eso, he tenido que pasar por una asfixiante falta de esperanza de futuro en mi ciudad natal, que me animó a dar el paso de irme a trabajar a Inglaterra, tras 8 ó 9 meses allí me vine al pirineo aragonés, gracias a aquello y al inglés que aprendí conseguí el trabajo que tengo ahora.
Pero el ser humano no se conforma con nada (quizá culpa de Maslow), así que ya hace 4 meses decidí que debía volver a estudiar. Es difícil, con 24 años pese a ser muy joven todavía, uno se ve fuera de lugar ya en la vida académica, craso error. Nunca es tarde para hacer lo que uno quiere, y aunque lo pasé mal en el pasado y pensaba que nunca conseguiría salir de aquel mundo gris y anodino, pero… ¡Aquí estoy!
Hace 4 meses reanudé mis estudios en la escuela para adultos que hay donde vivo, tras conseguir las asignaturas de 2º ya estoy a punto de terminar 3º y en cosa de 20 días comienza el 4º curso, a partir de entonces si nada se tuerce ya estaré a punto para enfrentarme a un bachiller de 2 años y después… ya veremos. (Continuará…)